Luca

Luca es un Bárbaro del reino de Syrtis, en el mágico mundo virtual del juego Regnum On Line, de la empresa argentina NGD Studios.

Luca odia su rojo pelo, y este es el relato de sus aventuras en clave de humor.

(habilité los comentarios anónimos, así que escriban sin miedo... )

Capítulo IX: Intermedio

Oscuridad. Vacío. Silencio.


Una vez más, Luca trata inútilmente, de despertar de este ya demasiado largo y sombrío sueño. Es en vano, solo está el negro alrededor. Un helado miedo corre por su espalda. ¿Será esto quizás, el tan temido destierro... el mítico castigo a la zona oscura... el Banh Eho... Dicen que quien comete actos prohibidos por los Adh Mins, puede ser condenados al exilio, sin poder retornar ya al reino, algunos por un tiempo... otros para siempre... pero no... no puede ser esto, tiene que ser alguna otra cosa. Sacude su roja cabeza y piensa - Que cagada... ¿Qué pasa?

De pronto una idea cruza su mente, y una sonrisa brilla en su rostro. Debe intentar contactarse con su Ush - Er... sólo él puede rescatarlo de tal sórdida tiniebla. Pone todo el empeño de su espíritu en tratar de visualizarlo, llamándolo con su mente y corazón. Sus ásperas manos de bárbaro, talladas en el diario manejo de las armas, se crispan impotentes ante el inusual esfuerzo intelectual. Pero por fin, poco a poco, una imagen comienza a surgir. Una figura humana empieza a vislumbrarse.

Luca da un grito de horror ante lo que ve. Su Ush - Er yace en el suelo, extendidos los brazos y las piernas, vuelta la cara al cielo, inanime sobre el césped. (¿Muerto, quizás? ¿Revivirán los extraños seres también?) Pero no..., se ha movido. Lleva lentamente su mano hasta el rostro, y vuelve a dejarla caer. La imagen se hace borrosa y parece desvanecerse. Tratando de calmarse, Luca respira profundamente, y aumenta su concentración, hasta que la escena se vuelve más nítida, y puede captar más detalles de lo que sucede. Vuelve a verlo.

Hay algo raro en él. Se da cuenta de que, extrañamente, el ser no lleva demasiada ropa, sólo un minúsculo pantalón hasta la mitad de la pierna, desnudo el torso y los miembros. Luca trata de observar los alrededores. Con sorpresa, descubre que no están ya la oscura habitación, ni la mágica caja de luz frente a la cual el ente manipula su pequeño y poderoso báculo, para controlar los actos del bárbaro. Tiene, en cambio el lugar, añosos árboles de fresca sombra, y mullido verde césped. Brilla azul en el centro, una pequeña piscina. En el agua, un niño y una niña de corta edad, juegan alegremente, bajo la dulce mirada de una mujer de largos cabellos. Todos parecen relajados y felices.

Vuelve a mirar a su Ush - Er. Con los ojos cerrados, se calienta al sol, tarareando acaso una cancioncilla. Sostiene en su mano, no ya algún mágico y misterioso objeto, sino un vaso con hielos y un líquido rojo sangre, del cual bebe, de tanto en tanto, pequeños sorbos.

- Miralo, al hijo de puta... - dice Luca…


Capítulo X: Impulsos